Fallar forma parte del proceso de búsqueda de tu modelo de negocio. Fallar pronto, rápido y barato.

Cuando salgamos a la calle a validar las hipótesis planteadas sobre nuestro modelo de negocio, comprobaremos que muchas de ellas se sustentaban sobre opiniones. Por tanto, erraremos debido a que muchas de las suposiciones no tenían ningún fundamento. Pero lo verdaderamente importante es el aprendizaje que obtendremos de ello, esto es, lo fundamental es que aprendamos de estos errores.

El enfoque de fallar, no es que fallemos simplemente por el hecho de errar, si no con el objetivo de aprender. Uno de las grandes variables por las que se acierta o no en los negocios actuales es la de la rapidez con la que aprendamos de nuestro futuro cliente.

Aprender lo más rápido posible de nuestro cliente es la clave.

Cuando estamos en la fase de búsqueda del modelo de negocio, no sabemos nada. Desconocemos cuál es nuestro cliente, que propuesta de valor la vas a ofrecer, cuál es el canal correcto por el que le harás llegar esa propuesta de valor y ni tan siquiera sabemos cómo vamos a monetizarlo. Por tanto, las probabilidades de fallar son tremendamente altas.

Recuerda, la definición de startup que nos daba Steve Blank y que os contaba en este artículo, “organización temporal de pesonas diseñada para buscar un modelo de negocio recurrente y escalable en un entorno de alta incertidumbre”.

Desconocemos tantos aspectos de nuestro modelo de negocio que la única forma de averiguarlas es salir a la calle a comprobar las hipótesis que habíamos planteado. Por tanto acepta el fallo como parte del proceso.

Un caso real

Os contaré un experimento que se realizó en un colegio en Estados Unidos. En la clase de manualidades, se les planteó a los chicos que hiciesen una jarra de barro. A la mitad de la clase se les planteó que hiciesen solamente una jarra lo más perfecta posible y se les evaluaría con respecto a esa única jarra. A la otra mitad, se les evaluaría con respecto al número de jarras que habían hecho. Da igual que fueran imperfectas, debían hacer jarras, cuantas más mejor.
Sorprendentemente, la mitad que se le evaluaría por el mayor número de jarras, terminó haciendo las jarras más perfectas que la mitad que debía hacer una única jarra.

En los entornos que no es posible fallar, el crecimiento y el aprendizaje son mínimos.

Cuando no hay lugar a la fase ensayo – error, la evolución en los productos es lineal, menos disruptiva y el aprendizaje es infinitamente menor.

Una vez fallemos, lo que haremos será registrar y recoger una serie de hechos que harán que modifiquemos nuestro modelo de negocio o producto. Aunque esto lo veremos con más detalle en este curso.

Este punto 3 del manifiesto es uno de los que más me gusta y uno de los peor vistos dentro de la cultura latina.

En el mundo anglosajón, el fallo está muy aceptado, sin embargo en la cultura latina no lo es tanto. De hecho, figuras importantes en el mundo de startups, que después han sido grandes empresas, han errado en numerosas ocasiones. Los inversores, a estas figuras, les apoyan incluso más por el hecho de haber fallado estrepitosamente.

Conclusión

En definitiva, tienes que tomar el fallo como parte del proceso de búsqueda de tu modelo de negocio. Así que, falla pronto, rápido y barato. Aprende del fallo y aplícalo para aprender lo antes posible.

Fuentes

«El manual del emprendedor» versión traducida de «The four step to the epiphany» de Steve Blank.

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