Desarrollo de cliente y desarrollo ágil deben trabajar “de la mano”.

En el artículo, «Iniciar un nuevo negocio. Los 3 pilares fundamentales»,hablaba sobre los pilares fundamentales para iniciar un nuevo negocio. Dos de ellos eran el “Desarrollo de cliente” y “Desarrollo ágil”. Este segundo punto del manifiesto recalca la importancia de la unión de estos dos pilares, debiendo trabajar al unísono.

Para ello, primeramente, debemos entender en qué se diferencia un desarrollo de producto tradicional o también llamado en cascada o waterfall y desarrollo de producto de manera agile.

Desarrollo de cliente + desarrollo ágil

Desarrollo Waterfall

Esta manera de desarrollo está basada en la anticipación. Se planifica de antemano cómo será el producto final, controlando la ejecución para garantizar el resultado en tiempos, presupuesto y calidad.

El desarrollo waterfall, planifica de antemano cómo será el producto sin tener en cuenta posibles cambios.

La manera tradicional pasa por tener una primera reunión con el cliente con la finalidad de recabar todas las necesidades a cumplir por el mismo. Este primer contacto con nuestro cliente y en ocasiones único, es documentado hasta la saciedad para evitar cualquier imprevisto (qué ilusos…) en el proceso de desarrollo. Seguidamente con los insights, entraríamos a la fase de diseño. Una vez, diseñado visualmente el producto entraría la fase de desarrollo del código necesario para dotar de funcionalidad real. Posteriormente, el departamento de calidad da el visto bueno al producto o servicio a presentar al mercado. Finalmente se testaría una primera versión con el cliente nuevamente.

waterfall

Fijáos, qué detalle más importante. En este tipo de desarrollo nos apartamos del cliente totalmente desde el inicio hasta el final del proceso y deja sin información al equipo de lo que “ocurre en el exterior”. Acordaos del primer punto del manifiesto, “Sal fuera del edificio” la verdad está ahí fuera junto a tu futuro cliente.

La sociedad actual está en constante evolución y cambio debido sobre todo a la famosa Ley de Moore. Esta ley hablaba de ella en “La Información es la clave” y sobre todo tiene mucho que ven con con la evolución exponencial de la tecnología. Por esta razón surge una necesidad de desarrollar los productos y servicios de una manera más rápida y maleable con respecto a los requerimientos cambiantes.

Desarrollo Ágil

El desarrollo ágil, es un contrapunto con respecto al desarrollo tradicional. El movimiento aparece sobre el año 2000 y habla sobre procesos de desarrollo rápido, iterativo y en continuo descubrimiento del cliente. Nace para cubrir la necesidad que plantea la sociedad actual y acerca el producto a un roce continuo con el mercado.

El desarrollo ágil, se basa en el aprendizaje continuo de nuestro futuro cliente.

Esta manera de desarrollo está basado en la adaptación. Tras una visión general del producto, se generan una serie de hipótesis que se validarán con el cliente mediante versiones mínimas, en un ciclo contínuo de prueba y error.

Los 4 principios del enfoque agile son.

  • 1- El cliente es lo más importante. Las personas están por encima de los procesos y procedimientos de desarrollo. El cliente es necesario que esté en el centro. Los procesos y herramientas deben servir para dar valor al cliente.
  • 2- Es mucho mejor el producto que funciona que la documentación exhaustiva. Hay infinidad de productos con gran cantidad de documentación que no aportan valor al cliente. He visto proyectos en los que solamente se ha generado documentación y no hay ni una línea de código. La intención es documentar lo mínimo posible.
  • 3- Colaborar con el cliente en lugar de una negociación contractual. Hay que tener en cuenta, que el cliente puede colaborar con nosotros. Juntos es más fácil cocrear y posiblemente generar nuevas ideas y soluciones mejores a las iniciales.
  • 4- Es mejor ser flexible que seguir metodológicamente un plan establecido desde el inicio. Adaptarse al cambio es tremendamente importante e ir adaptando nuestro proyecto a las distintos requisitos cambiantes. Este hecho, hará que podamos adaptar el producto a nuestro cliente, una vez detectados nuevos insights en cada entrega.

Este nuevo paradigma, pone en práctica el concepto de MVP o mínimo producto viable. Éste nos dice que no debemos construir un producto perfecto al principio, sino mejorarlo de manera incremental bajo el ciclo de crear-medir-aprender. (Hablaremos más adelante de cómo realizar un MVP.)

crear-medir-aprender

Es un error enorme dedicar semanas para recoger requerimientos del cliente y hasta un año más tarde no volver a tener contacto con el mismo. Lo más probable, es que al salir a la calle, nos demos cuenta que el enfoque del cliente haya cambiado e incluso el problema del cliente también haya cambiado.

“Si no sientes vergüenza de tu producto o tu servicio es que estás saliendo demasiado tarde.” Reíd Hoffman

Una frase genial de Reidd Hoffman, fundador de Linkedin, dice “si no sientes vergüenza de tu producto o tu servicio es que estás saliendo demasiado tarde”

Me he encontrado a muchos emprendedores y empresas que intentan mejorar el producto una y otra vez hasta dejarlo perfecto. Sienten vergüenza de enseñar algo de “cartón-piedra”. Pero es un tremendo error. Es vital recibir periódicamente feedback en un máximo de 2 semanas con la finalidad de evitar desperdicios y construir algo que el cliente verdaderamente va a necesitar y por tanto, pagar por ello.

Por tanto, recuerda, Desarrollo de cliente y desarrollo ágil deben trabajar de forma conjunta.

Fuentes

«El manual del emprendedor» versión traducida de «The four step to the epiphany» de Steve Blank.

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